Hoy me preguntaron ¿por qué lo hago? ¿por qué escribo mi historia? Bueno, no lo sé, quizá solo me ayude a conocerme mejor a mi mismo o tal vez en el fondo quiero que alguien haga una película y ser millonario...
Parte 2:
Mi vida continuó con normalidad, es decir ¿qué podía cambiar? Sólo fue una noche de sexo y pues cualquiera tiene deslices, con mi amigo hicimos de cuenta que nada pasó, y para mi novia, bueno, para ella nada pasó.
En esa época existían cosas como las twitcams y los tinychats, más formas en las que desconocidos te vieran e interactuaran contigo. Fue así como lo conoci, o bueno, supe de su existencia, su nombre era Óscar, era un médico, por esa época él rondaría por los 25 y yo aproximadamente 21. Era una noche de martes de esas en que no te da sueño, abrí mi computador y entré a Twitter, algunos estaban hablando de un tinychat, así que decidí entrar, decían muchas estupideces y cosas sin sentido, esa noche cualquiera podía entrar y salir cuando quisiera, entonces sucedió, Óscar ingresó, al comienzo no funcionaba muy bien y todos nos reíamos y nos burlábamos de él pues no podía configurar su conexión de red, no hubo mucha interacción entre los dos, sin embargo si cruzamos palabras y comentarios, era sin duda una persona agradable.
Esa noche me acosté muy tarde y para mi el incidente con J simplemente había sido olvidado. Pasó una o dos semanas más, la universidad me mantenía ocupado y mi tiempo libre lo dedicaba a Amanda, pasábamos juntos todos los días, aunque las cosas ya no iban tan bien, no por lo de J, antes de él ya las cosas se tornaban extrañas, tal vez los casi dos años que llevábamos juntos estaban pasando factura y simplemente era tiempo de renovarlo o abandonarlo. Tratábamos de todas las formas posibles de mantener la relación, en la cama pasábamos fantástico, pero fuera la tonalidad de la relación era grisácea y las peleas empezaban a hacerse más frecuentes.
Una noche en medio de una discusión, porque si, porque no dije lo que ella quería o porque simplemente no nos pusimos de acuerdo en algo, decidí fingir que dormía, entré a Twitter y alguien lo re twitteo, estaba ahí, su foto era de cuando más joven; entré a su perfil y decidí seguirlo, he de admitir que me parecía atractivo, sin embargo este pensamiento no podía estar en mi cabeza, no ahora, yo era un hombre heterosexual y así debía ser.
Pasó uno o dos días y tuve la notificación, ¡me seguía! No lo podía creer, era algo raro pues yo no superaba los 300 seguidores y él tenía unos 3000, interactuamos un par de veces por el TL y ya, no era mayor cosa y de hecho, yo tenía dudas respecto a su sexualidad, así que lo tomé como heterosexual y bromeábamos de cosas varias, nunca coqueteamos ni nos decíamos cosas; yo seguía hablando con Manuela, le hablaba de cómo las cosas con mi novia estaban agotadas y cómo ya nada funcionaba entre los dos.
Pasaron un par de meses, la misma vida rutinaria de siempre, el semestre estaba por finalizar y viajaría a ver a mi familia en el llano, seguía con Amanda y aunque las cosas no iban tan bien, estabamos juntos, trataba de salir con ella, de verla cuando podía y de mantener todo bien, sin embargo seguíamos peleando y nos empezábamos a herir, la relación ya no era sana y Manuela era mi escape, hablábamos todo el tiempo y me hacía sonreír.
Finalmente llegó diciembre, viajé a mi casa, trataba de llamar y mantenerme en contacto con Amanda a diario para que las cosas no se arruinaran por la distancia, pero no se iban a arruinar por la distancia, sino porque ya era una relación con fracturas, esperando a que las piezas se separaran.
Llegó el 31 de diciembre, era casi media noche, yo había salido con mis amigos del colegio, nos contamos historias, bebimos juntos y recordamos los tiempos en que estudiábamos juntos pero ya era hora de ir a casa a pasar la media noche en familia, tomé un taxi y mientras el conductor me llevaba con mi familia, tomé mi teléfono e hice un tweet, algo como que quería un beso de media noche, suspiré pensando en cómo sería eso, pues hasta la fecha no he recibido ningún beso de media noche.
Llegué a casa y llamé a Amanda, le deseé cosas buenas y le dije que sería un año fantástico, colgué la llamada y vi una notificación de Twitter, era un mensaje directo, de Óscar en donde me pedía mi número de teléfono.
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