martes, 29 de marzo de 2016

Mi Historia. 4

En ocasiones nos es difícil concluir historias, ponerles un punto final y enterrarlas definitivamente, porque puede que hayan significado mucho o simplemente porque no encuentras el punto final adecuado para el tipo de letra,

Parte 4.
Había algo pendiente por hacer mi regreso, tenía una conversación que definitivamente debía tener, nos reunimos en la plazoleta de Gran Estación, ambos sabíamos cual era el motivo de tal reunión Amanda llegó tan putual como siempre, yo en cambio, llegué elegantemente tarde.
Cuando la vi noté la tristeza en su cara, era una tristeza premonitoria, nos dimos un beso que considero bastante apasionado y poco apropiado para el lugar, sin embargo estábamos solos allí y opté porque eso no me importara, hablamos de cosas banales: me preguntó por mí viaje, por mi familia, finalmente decidió ir al grano.
—¿Qué querías decirme?— dijo Amanda, yo no atinaba a decir nada claro, de modo que empecé a dar una serie de excusas, todas traídas de los cabellos, sobre razones por las cuales debíamos acabar la relación, incluso argumentando problemas económicos; en su cara además de tristeza, había rabia y desilusión, me sentía terriblemente mal, así que argumentandome amor y otras cosas que de verdad existían decidí que era mejor tratar de nuevo, a sabiendas de que me estaba engañando a mí mismo ¡Me gustaba un tipo! ¿En qué estaba pensando? ¿Amanda se merecía algo así?
De todas formas y a pesar de no tener plena seguridad de lo que iba a hacer, continuamos siendo novios, para mí era más esperar el momento indicado para mandar todo a la mierda, para ella me imagino sería la forma de rescatar la relación.
Pasaron un par de días desde ese encuentro, mis conversaciones con Oscar se hacían más frecuentes e incluso hablaba más con él que con Amanda y he de admitir que sentía cosquillas, no mariposas, cosquillas en la panza cuando habla con él, hablábamos de estupideces, nunca tocamos el tema sexual, aunque yo sabía que cuando lo viera iba a suceder.
Un día finalmente pasó, era momento de conocernos, la cita sería en su casa (ya era más qué obvio qué sucedería), de todas formas, tratando de engañarme a mí mismo, me dije que tendría una charla amistosa con él y nada más.
Tomé un taxi, mis manos temblaban, tenía una erección de solo pensar en verlo, me dolía en el pantalón, me calmé, respiré y decidí concentrarme en el recorrido, mientras llegaba hablábamos por messenger, revisé las indicaciones nuevamente y le dije al taxista que me dejara en un punto, me bajé y le llamé, cuando colgué la llamada me sentí como un idiota, faltaban al menos 5 calles antes de llegar, era de noche y hacía frío sin embrago, yo sudaba por la ansiedad que llevaba dentro.
Finalmente llegué, me anuncié en la portería, entré y decidí subir por las escaleras, el ascensor se tardaba siglos en llegar y a mí me urgía verlo, si era como en las fotos.
Me estaba esperando en su puerta, vestido con traje color negro, una camisa azul y corbata, no era tan lindo ni se veía tan joven como en sus fotografías, pero sería injusto decir que no me gustó mucho.
—Discúlpame por estar en ropa de trabajo.—Dijo Oscar con su acento.
—No hay problema, te ves bien.— Dije yo con voz temblorosa,
Tomó un abrigo y salimos, me dijo que tenía hambre, yo dije que tenía ganas de pizza y fuimos 1969, por el camino hablamos de muchas cosas, graciaosas, trascendentales, políticas, hablamos de todo, me pareció una persona muy agradable, terminamos de comer como a las 10:30, me preguntó si deseaba ir a su apartamento y asentí.
Subimos al apartamento, entramos a su cuarto y cerró la puerta detrás de nosotros, se acercó lentamente a mi, como un leopardo cuando se acerca a su presa, juntó los labios con los míos y me dio un beso, para ser exactos, fueron varios muy apasionados, nos abrazamos y se juntaron nuestras erecciones, para ese entonces, estaba demasiado caliente, me había llevado a un punto sin retorno, encendió la televisión y nos desnudamos, me quitó la camisa y besó mi torso, me estremecía ante cada roce de sus labios, me deje caer en la cama, con suavidad me quito los zapatos, las medias y fue por el pantalón, cuando me quito la ropa interior, mi erección saltó y dejó ver cuan excitado me tenía, estaba lubricando como un demente, metió mi verga en su boca y empezó a chupar, debo decir que era un experto en estas prácticas, habia sido el mejor sexo oral de mi vida y no se quedó ahí, buscó un frasco de lubricante, se puso en sus dedos e introdujo uno en mi culo, nunca antes nadie había hecho esto conmigo, al comienzo fue incómodo, luego me dejé llevar y mientras masajeaba mi próstata, me chupaba la verga como si se le fuese la vida en ello, no pasaron más de 10 minutos y tuve el orgasmo más increíble de toda mi vida, sentía cómo se me adormecían las manos, los labios todo y exploté, él acabó sobre mí y fue increíble.
Cuando estuvimos vestidos nuevamente, hablamos de muchas cosas, me contó de su familia, de su padre, de la carrera, me dijo que me veía mejor en persona que en las fotos y sonreí, fue entonces cuando me dio un chocolate. Va a sonar estúpido, pero esa noche me fui en el taxi pensando en lo que había pasado y sonriendo, cuando llegué a casa, tenía 2 llamadas perdidas de Amanda, decidí ignorarlo esa noche y solo descansar.
He de mencionar que a pesar de que hubo más experiencias sexuales con Oscar, no hubo otra tan significativa como la primera.
Empecé a salir más con Oscar, casualmente me mudé más cerca de su casa, así que hablábamos mucho y nos veíamos casi a diario, era estupendo, me encantaba verlo, pasar tiempo con él, estar juntos, pero si, seguía con Amanda y estaba siendo un ser humano terrible, engañándola y no de la forma en la que se esperaría que la engañara, para ella sería peor lo que estaba haciendo, no porque esté mal ser homosexual, sino porque seguramente se sentía engañada en todos los sentidos.
Hablé con Amanda un par de veces, no era posible vernos y cada vez pasaba más tiempo con Oscar, así que hice lo que haría cualquier persona sin tacto, la terminé por messenger, bueno como tal terminar terminar, no, pero si le pedí un tiempo del que no iba a regresar, en ese momento ya sentía al Karma respirarme en la nuca.
Pasaron algunos meses, nos divertíamos con Oscar, yo era feliz y a mi parecer él también, pero algo no me convencía, por lo que lo tomé como excusa para no ser el tipo más juicioso del mundo, está bien, me volví una perra, pero él no lo sabía. Casi al final de la relación empecé a notar que Oscar estaba cambiando, ya no nos veíamos tanto, no había sexo entre los dos, porque seguro ninguno llevaba mucho tiempo sin tener sexo.
Tuvo un viaje fuera de la ciudad y mientras tanto yo tuve una cita con Andrés, su ex novio, tuvimos sexo de forma salvaje, fue excelente, no entraré en detalles pues no quiero que esta historia termine siendo porno, sin embargo fueron casi 2 horas en las que no paramos, lo hicimos en todas las posiciones, fue como si nos concieramos de toda la vida. Al final cuando por fin paramos, hablamos de Oscar, en realidad este era mi objetivo, confirmé lo que pensaba de él y me di cuenta de muchas cosas.
A su regreso, nos vimos como si nada hubiese pasado, pero ambos habíamos cambiado mucho, ya las cosas no fluían, no nos divertíamos como antes, pasaron un par de semanas y aunque ya sabía qué iba a suceder, me lo negaba, no tanto por amor, creo que eso nunca fue amor, sino por no perder todo a lo que ya estaba acostumbrado. Un día, recuerdo la fecha aún, porque al siguiente día estaba libre, el 30 de Mayo, fuimos a ver una película, todo parecía bien, sin embargo, cuando regresé a mi casa, no hubo mensaje de buenas noches, ni para preguntar cómo estaba, me dormí y al siguiente día encontré un mensaje suyo, en Messenger: "Hola, tenemos que hablar". Ya sabía qué sucedería y no lo pospuse, terminamos, de la misma forma en la que yo había terminado a Amanda, con Oscar seguimos hablando algún tiempo y nos vimos un par de veces, pero siempre terminábamos discutiendo así que finalmente nos alejamos.
¿Qué si me puse triste? Lloré como un bebé muchas veces, pero ahora solo lo pienso como una buena experiencia, pienso que debería ser sincero y encontraría el amor, pero hace mucho no sé nada de él.

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