Se supone, que iba a escribir cada semana, pero las múltiples obligaciones que tengo me distraen de mi oficio de blogger... Así que aquí vamos...
Todo empieza con una mirada, una mirada que incita al pecado, una mirada llena de lujuria, una mirada que nos despierta ese animal salvaje que llevamos dentro, luego de la mirada, vienen las palabras, palabras que no surjen con naturalidad y espontaneidad, como cuando hablamos con cualquiera, son palabras dificiles de articular, con nerviosismo, con morbo, con ganas de saber que va a suceder, esas palabras que son el preámbulo de algo grande, algo místico.
Finalmente las palabras terminan con un acercamiento, la distancia se acorta, se vuelve minúscula, las respiraciones aumentan, y se tornan dificiles, se siente el aliento del otro, el calor que provocamos.
De ahí en adelante se sabe que la química funcionó, que nos dejamos llevar por las hormonas, los besos se tornan intensos, furiosos, con ganas de devorar al otro, con ganas de arrancar placer del otro, esos besos húmedos, llenos de ambos, llenos de lujuria nos transportan a la dimensión del pecado, de la carne y de los placeres mas grandes.
Las ropas empiezan a caer y con ellas cualquier rastro de inhibición y de vergüenza, en este punto no importa nada, solo importa dejar salir al ser primitivo; cuando ya no queda ninguna prenda, el fuego se enciende, o se exacerba, se vuelve intenso el calor, se vuelve insoportable, y empieza el juego, todo lo que empezó con una mirada termina acá, en un laberinto, del que se sale explorando el cuerpo del otro, con la manos, con la boca, con la lengua, y con nuestro propio cuerpo.
Empiezan los movimientos, movientos que nos producen placer y locura, que nos hacen gritar, gemir y sentir como si nada mas importara, eso que nos hace cerrar los ojos y solo sentir el placer, eso que nos eleva como la droga mas sutil y fuerte, eso que nos hace pedir mas.
Finalmente cuando ya no podemos mas, cuando el fuego se ha elevado al máximo, llega, llega aquella sensacion, aquel momento, el momento cumbre de todo, el momento en que ya ningún cuerpo soporta mas placer, y explota, explota liberando sensaciones que lo llevan hasta el infinito, es como tocar el universo con las manos, es como desconectarse, es como ir a un lugar mas feliz del que no quisieramos regresar, eso, la explosión de las luces, el poder en tus manos, quiere decir que todo valió la pena, que logramos salir del laberinto, a ese que entramos con un solo cruce de miradas...
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